Paseo de San Carlos. Cádiz

"Es una de las ciudades de España en que las costumbres son más libres y la manera de vivir más agradable? reina una prestancia en las maneras, una nobleza en las formas, una educación en la vida ordinaria que no se encuentra en ninguna parte. En ella se busca mucho el placer y aun dedicándose de lleno sus moradores a los asuntos comerciales en los que se ocupan una buena parte del día, la danza, el juego, los paseos, la sociedad y el amor no están ausentes, pues aprovechan para ello todos los momentos libres... Las mujeres son amables, vivas, animadas, afables y nada pacatas, reúnen a la vez la belleza, la gracia y un tono seductor al cual se resiste difícilmente" (M. W. Dalrymple, 1774)

 

"El mar es algo tan consustancial con Cádiz que podría decirse que justifica su existencia como ciudad. Desde la noche de los siglos, allí donde la historia se confunde con la leyenda, hasta hoy, todos sus acontecimientos, prósperos o adversos, le han llegado por el mar; por eso Cádiz, empinándose en sus mil y una torres, parece vivir en una anhelante espera, en un perenne otear con el mar, mirándose mutuamente a los ojos, como sólo lo hacen los que mucho se aman o mucho se temen, tratando de adivinarse el pensamiento" (Bartolomé Llompart)