Bahía y murallas de San Juan de Puerto Rico

"Si nos miramos rumbo adentro, fue tan sólo ayer cuando los vapores correos de Antonio López y Compañía, el Méndez Núñez entre otros, enfilaban resueltos y airosos, las velas bien hinchadas de poniente, la bocana del puerto, perdiéndose entre las olas, como despidiéndose de la bahía, alcanzando de grandes bordadas el mar abierto, buscando la luz desde la que, algunos días después, emergerían como por encanto el Morro de La Habana Vieja o los destellos plateados de San Juan Bautista de Puerto Rico. Es curioso. Tal vez las tres ciudades donde un hálito común a veces confunde y las hace sentirse una. Aires de La Habana y de San Juan envolviéndose entre las calles del barrio de la Viña. Cuatro siglos que duró el noviazgo y aún menos de uno que el mar fue más mar, más distancia, más lejanía en el horizonte. Cuánto de Cádiz en el viejo San Juan, en La Habana Vieja. Qué cerca aquel Méndez Núñez que dejaba atrás, entre la estela, las alegrías gaditanas, para impregnarse de habaneras, de sones, de plenas, para escribir en su cuaderno de bitácora: "Y a las doce dimos vista al Morro de San Juan..." (J. Marchena Fernández)