Imagen en la niebla

"Cádiz parece estar esperando todavía el último galeón" (G. García Márquez)

 

Imaginar aquella ciudad del XVIII tiene algo de sueño, porque Cádiz ha sido y es una ciudad para soñar, una isla cuyos habitantes escudriñan el horizonte.

 

"Todo se le antoja a Ponz aseo, limpieza, prosperidad, ilustración en suma; en aquel Cádiz de 1791: sus gentes, su caserío, sus calles, de empedrado por lo común excelente (...) dotadas de muy buen alumbrado y con un extraordinario comercio, donde podían encontrarse géneros de todas las partes del mundo. «Por fin -concluye- Cádiz es una ciudad regalada, divertida, de buen trato, rica y donde se vive alegremente.» Y no agregamos aquí la admiración que le produce su bahía, repleta de buques de todas las banderas del mundo; en la que sólo durante aquel año habían fondeado hasta ochocientos cincuenta y siete navíos, ciento setenta y siete de ellos procedentes de nuestra América" (R. Gómez de la Serna)