La mirada en el horizonte del océano.

Todo lo bueno (personas, mercancías) y lo malo (guerras, naufragios) venía del Océano. Cuenta una leyenda que un empresario de la familia Pinillos que vivía en la Alameda Apodaca, subió un día a la azotea para ver la llegada de su navío, con tan mala fortuna que pudo contemplar cómo se incendiaba, ya en aguas de la bahía. Cuando bajó, su cabello era completamente blanco.