Tertulia constitucional.

 "Es sabido que San Martín y Bolívar se cruzaron en las esquinas de Cádiz  sin llegar a conocerse, sin saber que conspiraban por la misma causa. La palabra Cádiz está ligada al recuerdo de O´Higgins, de Miranda, de Alvear, Rivadavia y tantos otros que desde allí partieron hacia la aventura liberadora, o que allí llegaron, vencidos y encadenados como el gran Miranda" (Abel Posse)

 

"La sala solía estar presidida por un gran espejo en el mejor testero de la habitación. En otras paredes cuadros y retratos de la familia. Bajo el espejo, un sofá. El resto de las paredes se cubría con sillones y sillas en torno a una mesa y a los lados de una consola. Rinconeras, braseros y maceteros, junto a las cortinas y alfombras completaban la estancia" (A. Aramburu)

 

"Como afirma Federico Rubio, la tertulia surge de la costumbre de la visita. Ante la asiduidad y frecuencia de éstas es preciso fijar fecha y hora de recibo. No es extraño que se desarrollen en Cádiz este tipo de reuniones. Los comerciantes gaditanos y sus familias necesitan relacionarse entre ellos, sin que estas relaciones rebasen nunca os límites de la intimidad. Téngase en cuenta que la sociedad gaditana del siglo XVIII estaba formada por personas de diversos países, costumbres y religiones. Forzosamente hubo de nacer una fórmula de convivencia nueva, distinta de la visita íntima, a menos que se renunciase a todo contacto social. (...) De Cádiz había de pasar esta costumbre a Madrid. Los escritores, los políticos, los aristócratas, volverán a la Corte, una vez terminada la guerra, un tanto gaditanizados, y la tertulia sería una de las principales costumbres asimiladas.. No se olvide que al hablar de "tertulias" nos referimos a las reuniones periódicas de personas, sin distinción de sexo ni edad. Las reuniones unisexuales, bien en boticas, cafés o casas particulares, estuvieron siempre vinculadísimas a las costumbres españolas. Por el contrario, el tipo de tertulia a que nos referimos surge alrededor de una mujer, es ella la que lleva la pauta, la que sirve de centro de atracción. Como es fácil comprender, una reunión cuyo propósito es conversar no puede nacer más que cuando la mujer centro de ella tenga una preparación cultural que le permita opinar de las materias más diversas. La mujer gaditana, en general, se encontraba en este caso, ya que vive en un ambiente cultural nada frecuente"  (Ramón Solís)

 

"Dos tertulias muy importantes existían en la época: la de Margarita López de Morla y la de Frasquita Larrea. (...) frecuentando los salones de doña Margarita, bien por gusto, compromiso o curiosidad, Arguelles, Toreno, Quintana, Juan Nicasio Gallego, Gallardo, Martínez de la Rosa, Ángel Saavedra, Alcalá Galiano, Pizarro... Gorozarri, etc. Estos nombres nos manifiestan la altura de la tertulia "de la de Morla"  admirada, por cierto, por el mismo Lord Byron"  (Ramón Solís)